Las adolescentes no obedecen,
Sin
importar cuánto se les ruegue,
Recorren
caminos en tinieblas,
Alzan
el dedo a las primeras luces,
Sonríen
mientras se asoman a ventanas anónimas,
Se
embarcan en carruajes ficticios,
Finalmente
desaparecen,
Para
no ser vistas nunca más.