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18.8.24

The Iron Whisper

 Humpty Dumpty sat on a throne,

Her crown of iron, flesh, and bone,

The flames of torment sealed her sight,

Now she reigns in eternal night.


Humpty Dumpty, bound to my will,

The metal burned, her heart grew still,

In agony's embrace, she found her might,

My most loyal priestess, born of fright.


All the horrors and all the dread,

Couldn't save her from the dead,

Now she whispers darkened dreams,

In my kingdom of endless screams.




18.10.09

Los Niños del abismo (Capitulo 2)

-2-

“No estoy seguro de quién fui, solo sé que cuando pisé éste edificio no sabía nada más y dudaba de todo y de todos; mis padres habían muerto y mis abuelos paternos que eran mi única familia no me querían, ellos tenían una casa a algunos kilómetros de aquí pero esa casa estaba vacía, les pertenecía pero por alguna razón que desconozco ellos preferían vivir en la capital y no en esta ciudad, apenas tenia ocho años y mi futuro parecía más oscuro cada vez, por donde lo mirase...”

Mientras el viejo mencionaba esta introducción a la muchacha, el vino tinto caía dentro de las copas haciendo un curioso sonido en aquel silencioso recinto y trayendo todos los recuerdos del anciano a su cabeza

“Recuerdo ser guiado por un muchacho de apenas veinte y pico de años de rostro pálido a través de una gran construcción en la que pude ver en una placa de mármol una imagen de Jesús con niños alrededor y una frase: <<>> esa placa de mármol es lo único que queda de aquellos días, eso y mis recuerdos:”

- Este es el muchacho del que le hablé, señor conde – dijo un joven mientras me sostenía de la mano izquierda, al tiempo que con mi derecha sujetaba fuertemente un peluche viejo.

- Así que este es Manuel, ¿eh? – dijo el caballero, quien a mi parecer lucía extremadamente anciano; con el tiempo me daría cuenta que no era tan viejo como pensaba – no te asustes mi niño, sé que esto es mucho para alguien como tu, solo trata de estar tranquilo; nada malo te sucederá, ahora estás entre amigos.

Yo hesité en ese momento, la sala donde había ingresado era inmensa y una gran chimenea calentaba el lugar, el cuarto se veía acogedor en extremo y lo complementaba la alfombra de pared a pared y la música que provenía de la victrola, el antecesor del equipo de sonido.

Extendí mi mano con una inmensa timidez soltando la del joven que me había acompaño desde el hospital hasta aquella inmensa casa y traté de esbozar una sonrisa, pero los puntos de las heridas aun estaban frescos y al tratar de sonreír solo pude soltar unas lagrimas de dolor.

- Ten calma mi niño, estás en casa ahora.

- Casa... – fue lo único que atiné a balbucear al tiempo que el joven me llevaba al patio interior fuera de la oficina de aquel elegante caballero.

- Te acomodaremos aquí por un tiempo Manuel, pronto te sentirás mejor – me dijo el joven, si embargo yo estaba más distraído por la inmensa luna llena que emergía de aquella noche estrellada, la cual parecía vigilar el singular edificio donde me encontraba.

Fui conducido a través de escaleras de cemento por un pasillo largo, hasta llegar a una puerta, en la habitación que estaba detrás de esta una luz aun estaba encendida; al abrir la puerta, el chirrido alertó a quienes estaban adentro y las risas y gritos en su interior cesaron de improviso.

Rostros infantiles se detuvieron observando al joven que me acompañaba y a mí mismo con extrema curiosidad mientras la luz de las velas les iluminaba el rostro.

- Siento interrumpirlos muchachos, pero les traigo un nuevo huésped para su cuarto – dijo el joven mientras me empujaba ligeramente al interior de aquella gran habitación.

- Es el nuevo que dijo el conde que vendría, ¿cierto? – preguntó un chico delgaducho y de mirada dura al tiempo que me examinaba de pies a cabeza.

- Así es Jorge, se llama Manuel, espero que lo hagan sentir en casa.

- No se preocupe señor, lo haremos sentir en casa – respondió un pequeño de cabello rubio y ojos saltones al tiempo que le guiñaba un ojo de manera cómplice a quien me acompañaba.

- Bien, pues los dejo para que se vayan conociendo. Tu cama es la de allá Manuelito, recuéstate mañana será un día ajetreado para ti – dijo el joven mientras me señalaba una mullida cama bien ordenada y lista para recibir un nuevo inquilino.

Caminé lentamente mientras sostenía con ambas manos mi bolso con tanta fuerza que parecía que se fundiría con mi cuerpo y con cada paso mi corazón parecía latir a mil por hora.

Todos los muchachos del amplio cuarto me miraban con extrema curiosidad mientras caminaba en medio del corredor de camas, algunos lo hacían de reojo mientras permanecían acostados, otros se habían sentados sobre sus camas para observarme mejor y algunos otros ni siquiera se habían interesado en observarme y permanecían dormidos profundamente; finalmente llegué a la cama señalada pero tenía miedo de subir a ella cuando una mano delgaducha me tomó del hombro sacándome de mis meditaciones y empujándome a la cama, no con furia o desgano sino de una forma amable y gentil, era el chico flacucho al que habían llamado Jorge.

Me estaba sonriendo, aunque a pesar de su sonrisa lo que más me impresionó fue su mirada la cual tenía una extraña mezcla de rudeza y ternura que me hizo temblar más que calmarme; tuve miedo de pronto ante aquella bizarra situación de en un momento a otro perder todo lo que había amado y vivir en un extraño lugar al que cada paso parecía una amenaza constante para mi.

- Estarás bien – me dijo el joven mientras me empujaba a mi cama – el lugar no es tan malo siempre que tengas los conocidos adecuados.

Aquella frase me intrigó en extremo, mas, preferí no preguntar solo me arrastré a mi cama a tratar de dormir aferrado aun a las pocas cosas que podía llamar mías.

No transcurrieron más de dos minutos de haberme acostado, cuando sentí unas manos frías sostenerme y arrancarme de la cama donde dormía; aquellas manos se volvieron en innumerables sombras en una noche inusualmente oscura, todo el edifico estaba en prácticamente absoluta oscuridad y no había ruido alguno a excepción de alguno que otros grillo lanzando su canto nocturno, mi corazón latía a mil por hora, hacía tan solo unos días había visto los cadáveres reventados de mis padres contra una calle de tierra y apenas hacía unas horas mi única familia había decidido olvidarme enviándome aquí; ahora cuando ya me sentía en casa y pensaba que podía dejar toda esa pesadilla atrás manos oscuras me agarraban y arrastraban a algún lugar desconocido.

- ¡No! Déjenme – grité, sin embargo una de esas manos me tapó la boca con una cinta para evitar que siga gritando.

- Sshhh, tranquilo esto pasa con todos – me dijo una de las sombras, mientras me arrastraba al patio interior y me sentaban en una silla en medio de este para luego alejarse del lugar.

Pasaron unos minutos; largos minutos que parecieron horas en donde me encontraba solo yo sentado en una silla, con una cinta tapándome la boca y con las manos y pies amarrados sin que nadie dijera nada de la razón por la que hacían eso. Finalmente gruesas lagrimas empezaron a caer de mis ojos, la presión era demasiada y la única forma de sacar el dolor era llorando; no paré de llorar, ni siquiera cuando todas las luces interiores del edifico se encendieron iluminándome y todos los niños y niñas del lugar se encontraban allí asomados riendo a carcajadas mientras me observaban llorar.

La risa aumentaba y ahogaban mis gemidos lastimeros. Cada risa parecía una explosión de hilarante felicidad por el sufrimiento que observaban en mis ojos, parecía que esa tortura duraría por siempre, pero inesperadamente todas las carcajadas se detuvieron de improviso.

Del lado izquierdo del gran patio bajó alguien; mis ojos llenos de lágrimas me hacían difícil distinguir quién era, descendió de entre el grupo de personas que me observaban riendo y al bajar la escalera hasta el patio interior pude observarla mejor, era una niña, no parecía tener más edad que yo, sus ojos café claro se iluminaban con fiereza al observar a los que se encontraban alrededor de los balcones y su pelo oscuro volaba con el viento.

Quería memorizar su rostro, recordar quién era ella para, tal vez agradecerle que acabara con esta tortura, pero mis ojos llenos de lágrimas apenas podían distinguir los rasgos ya mencionados. Ella se acercó, observó a todos a su alrededor con una mirada que solo podía pensar que era furia y finalmente se arrodilló ante mí y me desató.

- Estás bien – me dijo sin siquiera inmutar su rostro que permanecía inexpresivo, a excepción de sus ojos en los que podía adivinar algo de rencor y furia.

Mi primer instinto fue tratar de abrazarla, pero ella me apartó de inmediato, me tomó de la mano y me condujo hasta el cuarto, me acostó y luego de arroparme me dijo:

- Todo estará bien por la mañana, trata de dormir.

Su voz tranquilizó mi corazón y mi cuerpo se relajó, otra vez caía en el profundo sueño y aquel extraño ritual de tortura nocturna se empezaba a asemejar más a una pesadilla que a algo real.

- Mi nombre es Josselyn, siempre podrás contar conmigo – fue lo último que recuerdo de aquella primera noche, antes de caer en el más profundo sueño que jamás haya tenido o tuve desde que nací.

25.6.09

Un libro en un fantasma...¿o era lo contrario?

He escrito desde que tenía uso de razon, he creado cuentos para mis sobrinos y amigos, trazado mundos en maquinas de escribir y luego en computadora, he publicado en Blogs y en páginas webs. Todo parecía dicho y hecho, no me sentía listo para publicar una obra en solitario hasta que quien sabe si fue un fantasma o un demonio me susurro al oido que era el momento y recogiendo mis cuentos, depurandolos y retocandolos ha surgido de entre las tierras perdidas donde se almacenan sueños que nunca vieron la luz mi libro: "EL AULLIDO DE LAS MOSCAS" mucho podría decir de esta obra y estoy seguro que se dirá mucho mas, cosas buenas y malas pero se que esta obra era lo que necesitaba para expulsar todos mis demonios y frustraciones que tenía almacenadas desde hace mucho; una obra de cuentos cortos y no tan cortos en formato de bolsillo para poder llevar la sicodelia, el horror y lo sobrenatural a todos lados a un modico precio.


Aqui vemos mi libro puesto a la venta en una
de las librerias de Cuenca ^^



A la venta en:


Guayaquil: Metal Madnness
Cuenca: El Palacio de la Suerte

21.8.08

Felino Desnutrido

A las seis de la tarde se presentaba como una sombra fantasmal un desnutrido muchacho de tez canela y ojos grises buscando siempre ¨ algo ¨. Sobandose en las paredes de las casas, hurgando en los tachos, hablando con fantasmas.
Nadie se atrevía a hablar con él, en el barrio preferían huirle a aceptar su presencia por eso en cuanto aparecía la gente trancaba puertas y ventanas esperando que regresara a las sombras de donde este había surgido.

“ Es un demonio ײ murmuraban algunos mientras otros decían que era un loco furioso, la curiosidad mas que la prudencia me permitió acercarme a él una noche para brindarle algo de comer al escuchar mi invitación sus ojos me escrutaron en una mezcla de miedo y curiosidad casi como si fuera un felino en lugar de un ser humano lo que me llevo a preguntarle: “¿Qué es lo que quieres? ײ Sin meditar en mi pregunta me examino de pies a cabeza y aun con algo de temor en su rostro me susurro: “Quiero dejar de ser humano, ¿me ayudaras? ײ Su respuesta me confundió pero la atribuí a los desvaríos normales de alguien que ha vivido en la calle por mucho tiempo.
En casa con mi singular invitado pude ser testigo de cómo devoraba mi comida con enorme ansia, de pronto se detuvo y observando los restos de aquellos suculentos platillos –que estaba seguro no había probado en mucho tiempo- me pregunto como podría agradecer mi bondad a lo que yo le respondí sonriente que el solo verlo comer era agradecimiento pero el sacudió la cabeza y dijo: “No, no es suficiente, me has brindado algo mas que comida, yo debo brindarte algo mas que un simple gracias ײ y al decir eso saco de entre sus harapos una esfera que parecía despedir un singular brillo azulado. “ ¿Qué es eso? ײ pregunte sorprendido al ver ese extraño objeto, él me miro y esbozando una mueca parecida a una sonrisa me respondió: “Esto es mi forma de agradecerlo, es una llave o una puerta, depende de cómo la use, ya no me vera mas señor pero siento lastima de lo que vera con esto en su poder ײ
Trate de entender sus palabras pero no dijo nada mas y salio de mi casa devuelta a las calles pero antes de despedirse me advirtió algo mas: “Cuídese de su guardián señor pues si lo ve tal vez no lo recuerde ײ su despedida me confundió mas pero antes de poder preguntarle a que se refería el ya se había esfumado como si nunca hubiera estado allí.

Las noches siguientes el muchacho no volvió y la relativa paz en mi vida se esfumo con él. Sueños monstruosos me acosaban, sueños de mundos maravillosos y terribles, de épocas pasadas y aterradores futuros; trate de averiguar mas sobre aquella esfera pero ningún libro o sabio me pudo dar razón de su origen.

Quise deshacerme de ella pero siempre volvía a mi y desesperado, al borde del abismo mismo de la locura me acosté exhausto y entre el borde mismo del sueño y la realidad emergió un gigantesco tigre desnutrido de ojos grises quien me sonrió dándome la bienvenida “¿Es esto otro sueño?ײ pregunte desesperado a lo que la bestia me respondió: “ Has dejado los sueños atrás y con ellos las visiones de mundos que los humanos tienen prohibido de imaginar siquiera ײ su voz me era profunda y estremecedora pero en el fondo me recordaba a aquel muchacho y entre mi locura por un momento pensé que era él, intente en vano que me recordara pero como me advirtió antes no lo hizo y sin piedad se abalanzo hacia mi abriendo sus fauces con intenciones asesinas. Al despertar bañando en miedo y sudor todo parecía normal pero al hacer a un lado la cobija encontré que mis pies y piernas habían sido arrancadas de mi cuerpo y de ellas solo quedaba una mancha de sangre oscura en el colchón, en ese momento recién entendí que toda esta espiral de locura era real; ya no hay nada que pueda hacer ahora, solo esperar a la bestia que venga por mi y termine su trabajo.

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