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16.3.10

LoS NiÑos Del AbIsMo Cap. 5


Y siguiendo con esta historia la cual estoy posteando en fragmentos en mi Blog a continuacion el capitulo Cinco, disfrutenla:
- 5 -


El sol golpeaba este edificio y la luz se abría paso con fuerza a través de las ventanas abiertas del orfanato, yo aun me encontraba en cama, no quería salir después de aquel recibimiento de la madrugada anterior, deseaba dormir, morir tal vez; ya no lo recuerdo bien me limitaba a esconderme bajo mis cobijas y llorar.
Una sombra se acercó a mí, podía observarla a través de las cobijas que tapaban mi rostro. Se sentó en mi cama, tan cerca de mí que podía sentir el calor de su cuerpo, no era como el sofocante calor del sol, era más cálido, me brindaba una singular calma.

-         El llorar por lo que sucedió anoche no hará que el hecho se vaya – me dijo una voz la cual no pude distinguir si era una niña o un niño – Jorge y los otros chicos y chicas del orfanato siempre dan así la bienvenida a los nuevos, trata de dejarlo atrás igual que la razón que te trajo aquí, si sigues dándole vuelta  solo te causarás mayor dolor, sal y pon una sonrisa en tu rostro.
-         ¿Quién...?

No pude terminar mi pregunta ya que al querer ver quién era, aquella delgada sombra salía del gran cuarto, había demasiado sol y no supe quién era, no en ese momento al menos.
Salí del cuarto; finalmente lo hice  al pensar en aquellas palabras que me ayudaron a dejar atrás, por el momento, todo lo sucedido la madrugada anterior. Me asomé al balcón y pude ver como todos jugaban, la imagen era apacible casi como un pequeño paraíso, pareciera que nadie estuviera solo, todos sonreían y jugaban a las escondidas, las quemadas y al fútbol; sin embargo sentía que bajo esa felicidad cada uno de ellos sufría igual o más que yo; lancé un suspiro y observé a todos ellos, traté de memorizar sus rostros, tener un recuerdo de ellos en mi cabeza y aunque, sabía bien que el tiempo borraría la mayoría de sus rostros, igual  lo intenté.

Unas suaves notas me hicieron olvidar aquella idea, parecía una flauta, era el sonido más armonioso que había escuchado, y eso que mi padre tocaba la guitarra de una forma increíble, mas, aquellas notas me atrajeron hacia la persona que la tocaba; sentía que mi corazón pesaba menos y que mis penas eran solo malos sueños, esa música me hacía sentir libre como hace tiempo no me sentía.
Caminé unos pasos hacia una gran puerta de madera cerrada en el segundo piso, había un cartel escrito “salón de música” y yo abrí la puerta cautelosamente, no quería que mi presencia interrumpiera a quien tocaba aquellas notas, tan bellas para mí.
Una figura se encontraba parada en medio del salón, su postura era estoica, como la de una estatua, por unos momentos pensé que era una pero pude notar el rápido movimiento de sus dedos en la flauta blanca que tenía en sus manos y el lento movimiento al son de la música, una muchacha estaba sentada observando a quien tocaba la flauta con una sonrisa en su rostro. No entré, no me pareció correcto, simplemente asomé mi rostro y me quedé allí, escuchando aquellas armoniosas notas tan dulces que pensé que calmarían al dragón más fiero si las oyera.

La música se detuvo después de un tiempo que  pareció eterno. Unos aplausos sonaron en aquella habitación retumbando en las paredes del salón de música.

-         Tocas increíble, siempre sabes qué melodía tocar para tranquilizarme – dijo la chica mientras se acercaba un poco a la luz.

Era Josselyn, la chica quien me había salvado de aquella tortura la madrugada anterior, la vi sonreír a aquel chico y darle un beso en la mejilla; el muchacho no se movió, se limitó a mirar al piso.
Su mirada era la de alguien perdido en un mar de dolor, por momentos mi dolor pareció insignificante al ver sus ojos llenos de vacío y tristeza.

-         ¿Te quedarás allí o entrarás? – preguntó Josselyn mientras se separaba lentamente del muchacho.

Me sorprendí que se hubiera dado cuenta de mi presencia.

-         Este... perdón – dije excusándome mientras me sonrojaba por aquella incómoda situación.
-         No te disculpes – me respondió Josselyn – pasa si quieres.

Pasé cerrando la puerta detrás de mí, con curiosidad de aquel muchacho y de la chica, mi salvadora.

-         Me llamo Josselyn – dijo la joven como si se presentara por primera vez ante mi – el es Andrés, ¿cuál es tu nombre?
-         Soy Manuel – respondí casi en susurros, no estaba seguro de porqué había vuelto a presentarse, lo que sí estaba seguro era que estaba feliz de conocer a Josselyn al fin.
-         Bien Manuel, ¿qué te trae por aquí? – preguntó la joven recogiendo su cabello castaño en un moño y observándome con una absoluta seriedad, mientras el muchacho me miraba sin mostrar sentimiento alguno, ni siquiera  miedo o curiosidad.
-         No entiendo – respondí extrañado por aquella pregunta tan inusual.

Ella me sonrió mientras se sentaba de una forma casi varonil y junto a ella se sentaba aquel muchacho cuyos ojos verdes no paraban de observarme sin mostrar ninguna emoción.

-         Todos somos huérfanos, cada uno tiene su historia de cómo llegamos acá, normalmente a mi no me interesa la historia de ninguno de ellos, pero ahora quiero saber tu historia.

Sus palabras bien pronunciadas y seguras me sorprendieron al tiempo que sus ojos oscuros me escrutaban como hacen los gatos antes de atrapar a su presa.

-         Soy Manuel – repetí – mis padres murieron en un accidente y mis abuelos no me quieren, estoy solo, solo, solo, solo – repetí como una letanía casi aprendida en algún viejo sueño.

Ella paro de sonreír mientras seguía repitiendo que estaba solo, se levantó de su silla y caminó hacia mí; por unos segundos pensé que me golpearía, se detuvo frente a mí y para mi sorpresa, me abrazó tan fuerte que pensé me dejaría inconsciente con su fuerza, beso mi mejilla y me dijo:

-         Te prometo que siempre me tendrás a tu lado, de ahora en adelante ya no estarás solo.

Sus palabras me sorprendieron lo suficiente como para dejar de repetir que estaba solo pues aquella muchacha me ofrecía su corazón y amistad sin pedirme nada a cambio.

-         ¿Por qué lo hizo? – preguntó la joven de bienes raíces interrumpiendo el relato del anciano.
-         No lo sé – respondió el anciano – tal vez porque vio en mí la misma soledad que ella tenía en su interior, tal vez le pareció conveniente un aliado más en aquel lugar; lo cierto es que nunca pregunté, simplemente acepté su amistad.
-         Por favor, continué, ¿qué pasó después?, ¿quién era ese muchacho de la flauta? Hasta ahora no me ha hablado de él y tampoco de aquel misterioso Conde que dirigía el orfanato, por favor dígame más de la historia.

El anciano sonrió al tiempo que se levantaba del asiento donde se encontraba, se estiró un poco y lanzó un largo suspiro mientras observaba el cuarto con las máquinas de revelado, químicos y demás materiales para su trabajo como fotógrafo.

-         Tenga paciencia señorita, lo sabrá todo a su tiempo por ahora le diré que ya es hora de terminar con mi relato; se hace tarde y estoy seguro que tiene trabajo por hacer.

La joven observó su reloj, eran las 4.55 de la tarde, tenía una cita a las 5.00 de la tarde en Urdesa, no tenía mucho tiempo, apenas el preciso para despedirse y correr a reunirse con su cliente para una nueva y potencial venta.

-         Nos veremos mañana mi amiga, seguiremos donde nos quedamos – gritó el anciano al tiempo que la joven corría fuera de la habitación haciendo entrar la luz del atardecer a aquel salón lleno en la semioscuridad.

Un viento frío ingresó al lugar donde el viejo se encontraba mezclándose con el calor del sol tropical, como una caricia del pasado solo para el viejo fotógrafo, al tiempo que sonreía regresando al pasado y perdiéndose en sus recuerdos.











3.1.10

Capitulo 4 (Los Niños del Abismo)

Continuando con la historia que aqui estoy publicando les hago entrega del cuarto capitulo:


-4-


El día brillaba con un fuerte sol, era febrero y el calor y la humedad en esta ciudad aumentaba más cada día. Llovería en cualquier oportunidad. La joven de bienes raíces se sintió algo incomoda del trato con su más reciente cliente, un afamado fotógrafo quien se había asentado en su ciudad casi de improviso; aun se preguntaba la razón real ya que no todos regresan al lugar donde vivieron su infancia, especialmente si fue tan amarga como la del viejo.
“Tal Vez solo quiera desahogarse”  pensó la joven vendedora mientras tocaba el timbre de la gran casona al tiempo que distinguía a varios hombres pintando y rasqueteando las paredes mientras bromeaban y se insultaban a viva voz como si fueran los dueños del lugar. Uno de ellos detuvo su trabajo y se acercó a la puerta de reja para hablar con la joven.

-         ¿Si mi niña dígame?
-         Este...yo buscaba al Sr. Manuel – dijo la joven observando con un ligero desagrado al cholo descamisado y sudoroso que se había acercado a atenderla.
-         ¡Ah! Usted es la niña que Manuelito esperaba ¿verdad?, pase, pase que él está adentro en su vieja habitación, suba por esta escalera y siga por el corredor externo hasta la última puerta, allí lo encontrara, esta arreglándolo todo.

La muchacha se sorprendió de que aquel cholo apestoso tratara con tanta familiaridad a este gran fotógrafo quien distinguía un porte y unos modales tan finos como la aristocracia, le pareció algo molesto pero también gracioso.

-         Gracias señor – dijo la chica tapándose disimuladamente la nariz para evitar respirar aquel hediondo sudor.
-         De nada mi niña, siga nomás.

La muchacha se deslizó por el gran patio interior y observó a aquellos hombres de piel  oscura quienes detenían su trabajo  por unos segundos para observarla y mascullar algunos piropos y lanzar silbidos, ella se limitó a sonreír y a seguir hacia donde encontraría a Manuel; estaba ansiosa de escuchar más de aquel relato y tenía algunas preguntas más que hacerle sobre la razón de contárselo a ella específicamente.
Se detuvo de improviso antes de entrar a la habitación que le indicara el  albañil.
Había algo de desconfianza aun en su interior, se preguntaba por qué había aceptado su propuesta, ella tenía por regla general nunca involucrarse con sus clientes de ninguna forma con excepción de profesionalmente, ahora por segunda vez acudía a aquel inmueble como hipnotizada por aquel relato que pensándolo bien no era tan interesante como ella pensó en un principio, mas, la curiosidad pudo finalmente más que la razón, por algún motivo ella quería saber más.
Iba a tocar la puerta, sin embargo, esta se abrió con un ligero lamento.

-         ¿Manuelito?, ¿está usted aquí? – preguntó la vendedora, algo cautelosa de lo que pudiera encontrar allí.
-         ¿Señorita?, ¿ya es hora? ¡vaya!, quien lo hubiera pensado, pase, pase por favor me hará bien un descanso.
-         Gracias, disculpe por interrumpirlo.
-         Nada de eso, preparaba mi laboratorio de revelado en este lugar, nada del otro mundo – dijo mientras hacía a un lado una vieja fotografía enmarcada en madera dorada y por unos segundos se perdía en aquella imagen.
-         Si desea puedo venir más tarde, tal vez pueda hacer un espacio en mis ventas de la tarde para...
-         No, no cómo se le ocurre, todo está bien, por favor tome asiento, ¿desea algo de beber?
-         No para nada.
-         Sabe ahora que lo pienso no sé su nombre y el saludarla como “Srta. Vendedora” ya me está siendo un poco incomodo, ¿me podría decir su nombre?

La joven se sonrojó un poco, pensó que si se lo había mencionado, tal vez no lo hizo, sonrió tímidamente y se excusó por no habérselo dicho antes.

-         No se preocupe, tal vez lo mencionó antes, pero a mi edad es difícil recordar ciertas cosas – sonrió Manuel.
-         Aun así disculpe, Jacqueline Rodríguez es mi nombre, pero ya que estamos en confianza llámeme Jackie.
-         Ok Jackie, ¿empezamos?
-         Claro – respondió la joven abriendo sus ojos, emocionada por escuchar un poco más del relato de aquel anciano el cual la volvía a hipnotizar en sus tentáculos de recuerdos y sueños.
-         Entonces empecemos:























2.10.09

Los Hijos del Abismo (capitulo Uno)

-1-


El día brillaba con un intenso sol que asaba la piel, muy común en esta ciudad portuaria. Un viejo cubierto con unos inusuales ropajes color café claro y un bastón de madera fina caminaba hacia una gran edificación en donde en el exterior se apreciaban almacenes de varios tipos, tiendas, despensas, salones de medallas y trofeos, entre otros y entre esas tiendas una gran reja ricamente decorada cerrada con una gruesa cadena. El anciano observó el edificio esbozando una sonrisa nostálgica y palpó la cadena con la mano que sostenía el bastón, mientras que con la otra apretaba una bolsa de papel que llevaba con mucho cuidado.

- Disculpe señor – susurró una voz femenina detrás del viejo – no sabía a qué hora vendría así que salí a recorrer el sector.
- No se preocupe, yo tampoco estaba seguro cuando tendría ánimos para venir, entremos por favor.
- Claro, claro, después de usted.
- Gracias mi niña, pero las damas siempre serán primero – insistió el anciano con una reverencia.

Al entrar al patio interior, las rejas oxidadas chillaron casi como un lamento de bienvenida a su nuevo dueño, al tiempo que la joven de bienes raíces cerraba de nuevo la gruesa cadena y el antiguo candado para evitar visitas indeseables mientras se realizaba la reunión.

- Pasemos a la sala principal caballero.
- De acuerdo, pero le repito, nada de formalismos conmigo, Manuelito nomás.
- Bien; aunque es difícil acostumbrarme a decirle así a usted, digo ha sido un fotógrafo tan famoso y codiciado y si la mitad de lo que he escuchado de usted es verdad, entonces es la persona con más suerte en el mundo – decía la joven mientras le abría la puerta donde la transacción se realizaría.
- La mitad de lo que dice la gente son inventos y la otra mitad especulaciones, así que yo me dedico a no creer nada y a desconfiar del resto, mi niña, espero que no le moleste pero traje una botellita para celebrar el contrato y empezar con mi relato, si aun está de acuerdo con que lo haga.

La joven se lo quedó mirando, parecía como si el anciano tuviera dudas de contar lo que se mantenía en su interior, sin embargo ella asintió con una sonrisa; pero antes los negocios y sacando los contratos y las escrituras originales y copias notariadas y realizando las respectivas firmas y sellos, el traspaso de la propiedad donde ellos se encontraban era final y legal en lo absoluto, por lo que cualquier obligación de trabajo quedaba finiquitada.

- Ahora mi amiga, tomaremos vino y escuchará mi historia.
- Tal como lo prometí Manuelito, no puedo evitarlo, siempre me han gustado las historias.
- Y estoy seguro que esta le gustara bastante, mi niña......

18.2.09

¿Amistad entre preadolecentes y gays? (part. 1)


Tal vez los pocos que han visitado antes mi blog hayan leído entradas parecidas pero creo que es mi deber como artista y como ciudadano del mundo expresar mi ira en contra de la gente que prefiere vivir reprimida o en constante estado de paranoia:



Hoy vomite paranoia de tanto leer sobre abusos inventados y gays que atacan a gays, hoy me harte de aquel miedo irracional que surge de la gente llamada "normal" para con lo que no lo son a la vista de otros.





Desde que el movimiento gay fue "saliendo del closet" tanto en la literatura como en la vida en general por segunda vez(la primera fue en la Grecia y Roma antigua hasta que se degenero tanto que todo se fue al carajo)ha habido una especie de paranoia tanto de los grupos gays como de los grupos heterosexuales, casi como una especie de guerra fría en la cual incluso los gays políticamente activos actúan como agentes dobles tanto para dañar a otros gays como para dañar a los heterosexuales.













No me mal entiendan no quiere decir que no existan abusos sexuales porque los hay pero se debe aclarar que no todo el que sea gay va a ser implícitamente un abusador sexual eso es simplemente paranoia. Tampoco quiere decir que si un joven o menor de edad tiene amistad con un gay mayor obligatoriamente quiere decir que el gay mayor desea tener sexo con él o viceversa(aunque suele pasar)

Admitamoslo, nadie se levanta una mañana y dice: "estoy aburrido, voy a ser gay" uno lo es o no lo es y generalmente uno lo es desde muy joven porque, vamos uno mismo se da cuenta eso no quiere decir que lo han abusado solo quiere decir ¡QUE ES GAY! se que cuando uno es pequeño ese asunto de salir del closet es mas difícil pues no siempre es seguro, se esta experimentando y eso pero caramba decir que lo han abusado o que es culpa de la tv, del ambiente, del perro o del gato solo para no tener en la casa un hijo(o hija) gay es absurdo.
En USA y Francia ha crecido la paranoia especialmente para con las amistades entre una persona mayor y alguien menor, en este caso un adolecente cosa que me parece hilarante es decir con toda esta tecnología y conocimiento que le brindamos a nuestros hijos cada día creemos que son mas estúpidos que no podemos realmente confiar en ellos y lamentablemente en muchos casos, es verdad. Pero no en todos.

¿SE PUEDE TENER UN AMIGO GAY? Si, sinceramente creo que se puede pero claro como cualquier amigo heterosexual se lo debe conocer pues gay, heterosexual o extraterrestre si no se lo conoce realmente no se lo puede llamar amigo y tampoco creo que se pueda confiar en él(o ella).
¿TODOS LOS GAYS QUIEREN SEXO? Es como preguntar si todos los heterosexuales quieren sexo, es obvia la respuesta.

¿HAY PELIGROSO DE ABUSO SI HAY AMISTAD ENTRE MI HIJO DE 14 Y MI VECINO GAY DE 25? Pues no, depende de la persona y si conoce bien a su hijo es decir, ¿su hijo es gay? si la respuesta es si y es un adolecente que generalmente esta deseoso de sexo yo hablaría con él porque alejarlo solo incrementa el deseo.

Si no confian en lo que he expuesto a continuación coloco la información sobre un asunto que causa también mucha paranoia: Padres del mismo sexo el cual lo saque del Blog http://alfredo-reflexiones.blogspot.com/2008/12/ms-sobre-las-familias-homoparentales.html para que vean que quienes vomitan veneno y pensamientos impuros son los que mas van a la iglesia:

Ya comenté en este blog algunos de los datos obtenidos en el estudio sobre diversidad familiar que hemos llevado a cabo las universidades de Sevilla y el País Vasco (ver aquí). Los resultados indicaron de forma clara que las familias formadas por padres gays o madres lesbianas tenían hijos que mostraban un buen ajuste emocional, comportamental y escolar. Ello no resulta sorprendente si tenemos en cuenta que, por lo general, estas familias ofrecían un contexto muy favorable para el desarrollo del menor, como una buena historia evolutiva previa, caracterizada por la ausencia de conflictos familiares, la estabilidad en la relación de la pareja o los cuidados sustitutos de calidad. También eran familias en las que se ofrecían una estimulación y unas experiencias ricas y adecuadas al nivel del menor, y en las que los estilos parentales de crianza no presentaban rasgos permisivos o autoritarios, sino que se caracterizaban por el afecto y las prácticas disciplinarias inductivas. Se trataba también de madres y padres que daban también mucha importancia en la educación infantil al fomento de valores como la igualdad, la justicia, la tolerancia y el respecto a los demás, y ofrecían un modelo muy igualitario en cuanto al reparto de roles, lo que a su juicio podía llevar a la adopción por parte de sus hijos e hijas de unos roles de género más flexibles y adaptativos. Además, los hijos de estas parejas fueron muy deseados, por lo que no es de extrañar que la implicación parental fuera muy alta.
La mayoría de las familias homoparentales entrevistadas tenían hijos que habían sido concebidos mediante técnicas de inseminación artificial (23), mientras que otros habían sido adoptados (8), y sólo 3 procedían de relaciones de pareja previas. Tal vez, el hecho de que fuera muy bajo el número de familias homoparentales que a su vez eran familias reconstituidas sea un rasgo de la muestra que haga que éstas muestren un perfil muy saludable, ya que como encontramos en este mismo estudio, las familias reconstituidas solían ser más problemáticas, y ofrecían contextos de desarrollo menos favorables, que se ponían de manifiesto en algunos problemas de ajuste en los menores que habían experimentado la separación de sus padres. Estas parejas homoparentales también tenían sus preocupaciones y sus necesidades. En cuanto a las primeras, mencionaron el miedo a los prejuicios y al rechazo que existen sobre la homosexualidad, en general, y sobre este tipo de familias, en particular. O la escasez de referentes sociales, habida cuenta de que aún es escaso el número de familias formadas por parejas del mismo sexo. A pesar de ello, salvo algunas excepciones, la mayoría de estas parejas indicaron que su entorno (familia, amigos, profesores del menor) había mostrado una actitud de apoyo y aceptación de su decisión a formar una familia.

Si uno ve la maldad de los hombre(y las mujeres) a diario lo único que ve es eso y nada mas, es como si fueras un policía que trabaja en la sección de crímenes sexuales, finalmente no ves lo bueno, solo abuso y es lo que la sociedad en especial la gente de USA y de Francia ve hoy en día.
Mucha gente cree que cuando nos referimos a chicos gays nos referimos a hombres de 23 para arriba, no saben que hay gays mas jóvenes o si se enteran de el asunto se escandalizan, incluso entre los mismos gays se siente avergonzados de la idea porque, seamos sinceros, quieren encajar en el mundo heterosexual cuando en realidad ni los mismos hetersexuales encajan entre ellos, culpen a la religión, al racismo, a la economía o a los padres yo en lo personal culpo a todos incluyendo a uds por ese maldito miedo que pronto se convertirá en paranoia y que rápidamente se esta apoderando de países enteros hasta que regresemos a la era oscura, ¿No es así Benedicto?


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