8.8.26

Ecuador a la Deriva: El Reinado de la Incompetencia.

 Ecuador es un pequeño país sudamericano. Durante su historia republicana ha tenido líderes aceptables, regulares y pésimos. Uno de ellos se destaca por su absoluto desinterés en apoyar el mejoramiento de la patria y por aumentar su fortuna personal. A pesar de tener una gran riqueza, aún tiene admiradores obsesionados. No me refiero a Rafael Correa, sino a Daniel Noboa y su gestión lamentable.


El gobierno de Daniel Roy Gilchrist Noboa Azin ha transformado al Ecuador en un terreno baldío, donde la oscuridad de la corrupción, el oportunismo y la incompetencia se ciernen sobre cada rincón del territorio. El mandatario y sus aliados han tomado las riendas del Estado como si fuera su hacienda personal, moviendo piezas estratégicas no para el bien común, sino pensando en proteger sus propios intereses y los de sus allegados. En lugar de soluciones, la nación enfrenta un caos orquestado por quienes debieran protegerla.




Tras promesas incumplidas y ofrecimientos vacíos, Daniel Noboa logró lo que su padre no pudo, y no me refiero a brindar un salario digno a los empleados de la empresa familiar, sino a ascender al poder. Es el tercer presidente con doble nacionalidad en dirigir el país, para ser más preciso, el segundo, ya que el primero (el debatido asunto de Juan José Flores) era directamente extranjero. Su administración ha sido ineficiente y está marcada por una desconexión evidente, prefiriendo pasar más tiempo en Miami (EE. UU.) que atender las necesidades locales. Los rumores sobre presuntos acuerdos con grupos criminales, impulsados por la controvertida permanencia de la fiscal general, se intensifican, además de las noticias de droga en cajas de banano tomando en cuenta que su familia es la mayor exportadora de esta fruta. El silencio que rodea estas acusaciones es más atronador que cualquier verdad. ¿Cuántos más deberán callar para que este régimen continúe construyendo su imperio sobre los cimientos de la corrupción?




Un País en Oscuridad


La sombra que se cierne sobre la sociedad no es solo simbólica, sino también tangible. La patria ya estaba saliendo de una serie de cortes programados. Luego, sufrió un día completo sin electricidad en todo el territorio, sin previo aviso. Después, comunicaron que habría tres meses gratis de energía eléctrica, cerca de los comicios. Finalmente, anunciaron un apagón de suministro, justificado con la excusa de reparar un sistema colapsado, a pocos meses de las elecciones. Todo esto es una prueba más de la incapacidad del gabinete para gestionar la infraestructura nacional. Aún más alarmante fue la llegada anticipada de una barcaza eléctrica, mucho antes de que se iniciara el proceso de contratación, lo que sugiere que los acuerdos ya estaban establecidos de antemano. Esto refleja la improvisación que define a este mandato, que se oculta tras TikToks, cuentas falsas y personas que buscan beneficio propio en lugar de priorizar el bienestar colectivo. Mientras tanto, las hidroeléctricas han sido desatendidas. Ecuador se desmorona, pero parece que a los dirigentes poco les preocupa.



A esto se suma la destrucción de la naturaleza por intereses privados siendo esta, tan vital para el pueblo y el turismo, sin embargo, no ha escapado de las garras del egoísmo. En un territorio donde el verde de la selva y el azul del océano son fuentes de vida, el mandatario y sus socios han puesto sus ojos en los recursos naturales como si fueran suyos para explotar. Uno de los casos más escandalosos fue la iniciativa de construir un hotel de lujo en un área protegida en Olón. En ese momento, los representantes eran un ministro de ambiente y la esposa del presidente. Ellos hicieron que ese trámite se gestionara en menos de veinticuatro horas. La avaricia los cegó ante el daño irreparable que causaría, pero la voz de los defensores del medio ambiente aún resuena impidiendo semejante acto criminal. En su sombra, hay un rayo de esperanza.


EL ARTE, LA SALUD Y LA EDUCACIÓN AGONIZAN.


Sin embargo, el deterioro no se detiene en la infraestructura ni en el entorno natural; cala profundamente en la fibra social del territorio. El sector de la salud pública esta en crisis de eso no hay duda y los medicamentos que iban a traer de India y nunca llegaron no lo mejoraran. Los hospitales no tienen medicinas esenciales y su infraestructura es deficiente. Al mismo tiempo, las aulas sufren abandono. Miles de jóvenes quedan fuera del sistema educativo. El ecosistema cultural y artístico está casi destruido. Falta presupuesto y la gestión oficial ve el arte como un adorno innecesario, no como la base de la identidad del país, a menos que seas cercano al gobierno. Esta triple renuncia estatal sepulta las oportunidades de desarrollo, condenando a la ciudadanía al desamparo en las áreas más elementales de la vida humana.


Ecuador Merece Más


A medida que Ecuador se hunde en la penumbra (a pesar de la ley "no más apagones" que promulgó Noboa), muchos se preguntan cuánto más durará este ciclo que, iniciado con Lenín Moreno, continuó con Lasso y ahora alcanza su peor momento bajo el mandato de Daniel Noboa. Una serie de gobiernos ha creado un ciclo de ineficiencia y corrupción, marcado por la constante evasión de responsabilidades. El actual gobierno no cesa de culpar a otros por sus fallas, desviando la atención de su manifiesta incapacidad para gobernar con justicia y equidad. Parecen más deseosos de salvaguardar sus propios bienes y los de sus aliados, mientras la ciudadanía sufre. Aun así, no toda la esperanza está perdida, ya que algunos continúan resistiendo, negándose a rendirse ante esta situación.

Es momento de que los ciudadanos despierten de esta pesadilla. La fe, aunque frágil, aún vive en aquellos que luchan por un país mejor, que no sea el feudo de unos pocos, sino la patria de todos. El Ecuador de Daniel Noboa es una nación en tinieblas; sin embargo, en la oscuridad, siempre hay una chispa capaz de encender la luz. El destino del pueblo ecuatoriano aún puede cambiar, pero depende de que no dejemos que la corrupción y el oportunismo sigan devorando lo que queda de nuestro futuro.

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12.3.26

La Carcoma del Consenso: Crónica de un Odio Heredado

 El otro día, me encontré al pie del Parque Centenario, en un pequeño plantón donde diversas organizaciones sociales y el Partido Comunista Ecuatoriano unieron sus voces. Entre el ondear de las banderas y las pancartas, el aire se llenaba de consignas necesarias: la denuncia por la expulsión de los representantes cubanos, la crisis en Irán y el genocidio en Palestina. Se hablaba de la incompetencia de Noboa, actuando como un títere de un Trump mediocre, quien a su vez parece arrodillarse ante el gobierno sionista de Israel.

Pero en medio de esa claridad política, surgió el ruido.

De repente, un muchacho en una motoneta cruzó frente a nosotros. Sin detenerse a debatir, sin la menor intención de entender, escupió un grito: "¡Viva Israel! ¡Abajo Palestina! ¡Muera el comunismo!". No era un argumento; era un insulto cargado de una rabia que no parecía suya, sino una copia mal grabada de lo que escucha en otros lados. Poco después, otra persona (alguien de mi edad, pero con la mirada perdida y la apariencia descuidada de alguien perdido en las drogas) se limitó a insultarnos mientras pasaba de largo.

En medio de ese par de voces llenas de odio sin razonamiento, y de los cientos de personas que nos miraban de reojo mientras seguían de largo, pude fijarme en lo pequeño de nuestro grupo. En ese instante, me di cuenta de que la maldad había ganado al instrumentalizar la ignorancia, el miedo y las redes sociales; alimentando ese fanatismo y la desesperación de muchos por tener la razón y, algún día, pertenecer a esos mismos grupos de poder. Pero no dejo de preguntarme en el fondo: ¿Cómo, siendo ellos, parte del pueblo que sufre, se llega a amar la cadena que el poderoso te impone y que te aprieta el cuello?




El Triunfo de los Tontos Útiles.

Lo que presencié no fue un choque de ideologías, sino el éxito rotundo de una maquinaria de ingeniería social. Las élites(como dice uno de mis seguidores en TikTok), los dueños del capital y los medios de comunicación han logrado algo magistral y aterrador: crear una legión de tontos útiles.

Se trata de gente que no sabe lo que sucede, sino lo que le cuentan; aprenden a medias, sin ganas ni interés, permitiendo que quienes ostentan el mando les dicten qué pensar. Han sido alimentados con un relato masticado donde el opresor es el héroe y el que resiste es el villano. Para el poder, no hay herramienta más valiosa que un ciudadano que defiende los intereses de los millonarios mientras su propia mesa está vacía.

Muchos aún creen que las dictaduras son como las de antes, con golpes militares al estilo de Pinochet. Sin embargo, no ven que, así como la tecnología hoy nos permite ver de cerca la crueldad contra el pueblo, las formas de perpetuarse en el poder también han evolucionado. Estamos ante dictaduras solapadas: regímenes que manejan congresos, asambleas e incluso jueces para condenar a sus contrincantes y liberar a quienes les son útiles. Todo para mantener al pueblo con la cabeza baja, mientras culpan a otros de las fallas del gobierno actual.


La Deshumanización como Deporte.

Es escalofriante ver a gente de mi generación y a personas aún más jóvenes apoyar la tortura y el genocidio o, peor aún, limitarse a protestar mediante videos de internet y bajar la cabeza en las calles. El sistema les ha extirpado la empatía mediante el miedo y la desinformación. Si logran que no veas a un niño palestino como un ser humano, han ganado. Si logran que creas que protestar contra un gobierno local es "atacar el orden", han ganado.

Esa agresividad en la motoneta, ese insulto vacío de quien ha perdido el rumbo, es la carcoma de la que a veces hablo en pequeños circulos. Es ese parásito invisible que se come la estructura moral de nuestra sociedad desde dentro, dejando solo una cáscara de prejuicios y obediencia ciega.


El Rol de la Mirada Crítica.

Estar en esos eventos, recibir el insulto de frente, es recordar por qué escribimos y por qué disparamos la cámara. No lo hacemos por el aplauso de la élite, sino para dejar constancia de la verdad bajo los escombros.

Criticar al poder es el verdadero logro de un pueblo, porque finalmente la gente debería ser representada por sus gobernantes, no ser ellos quienes solo respondan a unas élites millonarias. Es inaceptable que mientras el desempleo nos asfixia (y no, el empleo informal no cuenta como solución), los mismos de siempre viajen a Miami a comer helados mientras en nuestras calles hay gente durmiendo con hambre.

A medida que ellos sigan fabricando ignorancia para sostener su estatus, nosotros debemos seguir, no solo en internet, sino también en las calles denunciando y reclamando. Porque el insulto del ignorante es, en el fondo, la prueba más clara de que estamos señalando el lugar correcto.





6.2.26

Letra de Embrace Blood

 Para los que saben y los que no saben también, a veces escribo letras e canciones y vendí 2 a un amigo, el video esta en mi Tiktok y en sus redes, pero como es un estilo de rock algo intenso, capaz no entienden la letra, así que aquí esta:


In the screams and pain

his dark thirst awoke

and a blood-red ocean

tore him from his youth


He ran into the garbage

to pay for his mistake

surviving in the shadows

like a soul without a flame 


   1

In the night he was found

by a woman torn like him

and by saving her last breath

he sealed the path within


Because inside his chest

no human heart would beat

he carried an ancient fragment

of a divine, forgotten light


        coro


Descending

into my fate

Descending

with no escape

Descending

into the madness

Descending

into the DARKNESSSS


Embracing the Blood

NO SCAPE

Embracing the Blood

WITH OUT REDENTION...





29.10.25

Consejos para nuevos y no tan nuevos artistas


Reflexionando por mi escabrosa vida de artista he juntado unos consejos que deseo compartir con ustedes:

* No olviden hacer contactos.

Eso ha hecho grandes tanto a artistas talentosos como a creadores mediocres pero con mucha labia.

* Escriban como si fuera su último día en la Tierra, pero observen como si fuera el primero.


* Tengan empatía hacia los demás, incluso más que quienes no hacen arte.

Pero tengan cuidado con sus colegas: además de camaradas de armas, también son competencia, y nunca se sabe cuándo alguno los traicionará por ambición, ego o miedo.


* Tengan el ego suficiente para sentirse orgullosos de lo creado,y la humildad necesaria para aceptar una crítica.

* No todos serán famosos, pero algunos formaremos pequeños grupos que nos admirarán, leerán y comprarán.

Aun así, no se confíen: la vida del artista es una montaña rusa, a veces estás arriba… y otras muy, muy abajo.


* No teman hacer algo nuevo.

Así se forman los grandes. Algunos solo han pasado a la historia en susurros, y eso no es malo.


* Y por sobre todas las cosas: no se rindan.

La magia del arte no está solo en el espejismo del éxito, sino en el camino de la lucha constante, en el temor de no saber si la obra conectará con los demás,

en la incertidumbre de si esta semana habrá pan en la mesa.


Pero si logran el éxito, no olviden a quienes los acompañaron en la batalla por crear.

Tal vez descubran en ellos algo nuevo, algo que todavía vale la pena recordar.







17.9.25

Desde el río hasta el mar

 NOTA DEL CREADOR DEL BLOG: Esta pieza llego a mi a través de mi WhatsApp, por un desconocido que dice admirarme, no se quien es, pero su poesía se parece a la mía y me ha tocado el corazón por lo que decidi publicarla en mi blog moribundo. La imagen que acompaña el poema es IA por si acaso, saludos.


Por: Janac J. Jalilman


Desde el río hasta el mar

la sangre se arrastra como río negro,

mezclada con las cenizas de los que nunca

volverán a pronunciar su nombre.


Los huesos crujen bajo las botas,

los muros se pintan con la grasa ardiente

de cuerpos arrancados de la tierra,

y aún así, nadie escucha.


El sol ya no amanece:

solo incendia la carne,

abre los ojos de los muertos,

y los convierte en faros de odio y memoria.


Desde el río hasta el mar

las madres recogen trozos de hijos,

los esconden en pañuelos ensangrentados

para que no los devoren los perros del silencio.

Los niños no sueñan,
gimen con la boca llena de polvo,
con la garganta atravesada de metralla.
El viento repite sus nombres
como un rezo blasfemo,
como un dios que se alimenta de su inocencia.

La justicia es un cadáver colgado en una plaza,
la libertad un grito que mastican las hienas,
la dignidad un fantasma que araña las paredes
buscando una salida.

Desde el río hasta el mar
solo queda la furia,
un tambor de sombras que retumba en los huesos.
Y aunque el mundo se tape los ojos,
la herida crecerá como tempestad,
hasta tragarse a los verdugos
en su propio mar de sangre.




1.9.25

Mi primer guion de una obra de teatro...

 

Título: Amnesia en las Tablas

 

(El telón se levanta en un salón oscuro donde el personaje sin nombre descansa en un desgastado sofá verde oliva. Un reflector se enciende sobre él, revelando su presencia.)

 

Personaje sin Nombre: (absorbiendo aire) ¿Quién soy?

 

(El personaje, forzado a abrir los ojos, examina el escenario, caminando torpemente. En la oscuridad, sombras murmuran y esperan en sillas de linóleo.)

 

Personaje sin Nombre: (grita) Puedo ver que estoy en un teatro, pero ¿para qué clase de presentación?

 

(El público murmura, desconcertado.)

 

Público: ¿Qué espera? ¿Esto es parte de la obra?

 

Personaje sin Nombre: (caminando) Puedo ver mis manos, suaves pero cansadas. ¿Soy un político desprestigiado?

 

(Risas del público.)

 

Personaje sin Nombre: No es broma, señores. La identidad es importante, más allá de la raza, la familia y el trabajo diario.

 

(El director se comunica con algunos actores para improvisar una salida rápida antes de que arruine la presentación.)

 

Personaje sin Nombre: ¿Tendré algún perfil en redes sociales o solo fotos falsas para atraer a inocentes estúpidos?

 

(El público murmura, confundido. Otros personajes salen de entre las cortinas.)

 

Personaje sin Nombre: ¿Son mi pasado que viene a llevarme o alucinaciones para volverme loco?

 

(Los personajes rodean al protagonista instándolo a irse.)

 

Personaje sin Nombre: ¡Ustedes no son mi pasado! Son el pasado de toda la humanidad. (Sacando una pistola) Solo hay una forma de salir de esta locura.

 

(Los personajes suplican y tratan de detenerlo mientras el protagonista sonríe.)

 

Personaje sin Nombre: ¿Luego qué? Luego se cierra el telón.

 

(Dispara al aire, alejando a los demás personajes.)

 

Personaje sin Nombre: (apuntando al pecho) Luego se cierra el telón.

 

(El protagonista dispara a su propio corazón. El público aplaude, creyendo que es parte de la obra. La cortina se cierra mientras los aplausos persisten en el aire.)

 

 

17.7.25

Superman es mejor que tus líderes

Ya se estrenó el Superman de James Gunn. Y sorpresa: un alienígena con capa, criado por granjeros, resulta más humano, empático y coherente que muchos presidentes, empresarios y multimillonarios reales que dicen que “quieren cambiar el mundo”. Sí, claro. Como no.



Clark Kent no fundó una red social tóxica, ni lanzó cohetes mientras despedía empleados por Zoom. Tampoco se tomó selfies firmando decretos. No, el tipo salva gente. Así, sin hashtags ni cámaras. Porque puede. Porque quiere. Porque le enseñaron a hacer el bien, no a sacarle provecho al sufrimiento ajeno.



Mientras tanto, aquí abajo, tenemos una jauría de Lex Luthors disfrazados de líderes: un par andan jugando a ver quién llega primero a Marte mientras evaden impuestos en la Tierra. Otro cree que libertad es sinónimo de especulación financiera. Y por estos lares hay políticos que confunden gobernar con dar entrevistas y posar con camiseta apretada. 


El Superman de Gunn no sólo es fuerte. Es decente. Sacrifica su bienestar por los demás, incluso por una humanidad que lo mira con sospecha. No se deja tentar por el poder, ni por el capital, ni por la idea de convertirse en ídolo. Es, en todo sentido, lo opuesto a quienes hoy manejan países o plataformas tecnológicas con una mezcla de cinismo, ego y frases mal traducidas del inglés.


Y sí, ya sé: "pero Superman no existe". Ya, bueno. ¿Y qué? El punto es que nos sigue enseñando que ser bueno no es anticuado, que la compasión no es debilidad, y que hay gente de verdad allá afuera —en hospitales, en escuelas, en barrios olvidados— que también ayuda sin buscar aplausos. Que no tienen capa, pero sí corazón.



Tal vez no necesitamos más líderes. Tal vez necesitamos más Supermanes. O al menos menos Lex Luthors con cuentas verificadas.


Y por favor… alguien que le diga a Elon que deje de jugar al Tony Stark en descuento. Ya da pena.


Y tú, ¿Conoces a algún Superman en tu vida diaria?


16.7.25

Aquí sentado, preocupado.

Me encuentro sentado en el parque Centenario escuchando a los viejos y transexual es conversar mientras los predicadores gritan y no puedo evitar preocuparme por mi país, Ecuador (sí, ese que muchos fingen que avanza hacia el futuro). No puedo evitar preguntarme, cómo llegamos a esto… otra vez. Pensé que el 2025 sería diferente. No más apagones, no más faltas de medicina, empleos y alza en la criminalidad. Algo de estabilidad, quizás un poco de justicia. Pero no. Aquí estamos (otra vez) con el alma en modo espera.




Daniel Noboa, el presidente qué decía ser la mejor opción, no lo fue. Sonríe en redes, aparece en TikTok, emite decretos como quien lanza confeti al abismo (y todos aplauden, o al menos los que lo apoyan sin importar nada, aunque el país se deshace entre cifras y shows). Mientras tanto, los que votaron por ellos siguen defendiendo su voto con la misma intensidad con la que se niegan a ver la realidad. Porque aceptar que se equivocaron sería, en este país de orgullo maltratado, más doloroso que vivir sin luz, sin sueldo o sin esperanza.



(Y sin embargo, la esperanza todavía tiene nombre para algunos: una camiseta roja, una cruz azul, una palabra como "cambio" vacía, brillante y hueca, como una bolsa de supermercado flotando sobre un basural).


Según datos oficiales (sí, oficiales), más de 7 millones de personas en Ecuador viven con ingresos por debajo de la línea de pobreza. La educación pública está en ruinas, con más de 3.000 escuelas cerradas en los últimos años y otras funcionando sin agua potable, sin pupitres, sin maestros capacitados. La cultura —esa palabra que parece un lujo en tiempos de crisis— apenas respira: menos del 0.3% del presupuesto nacional se destina a proyectos culturales, y solo si tienes el apellido correcto, o el contacto correcto, podrás aspirar a una migaja.


(A muchos artistas les toca elegir entre comprar una brocha o un plato de arroz… y a veces no hay ni arroz ni brocha).


Y mientras tanto, en Guayaquil (mi ciudad) el ruido de las motos y los disparos reemplazó al de los pájaros, y el miedo se volvió parte del uniforme diario. Salir a trabajar o a estudiar es una ruleta rusa. Ya no sabemos si regresar es garantía. Nos hablan de "seguridad" pero vivimos entre rejas, alarmas y simulacros de Estado.


Lo irónico es que Ecuador, tan pequeño como herido, parece condenado a repetir su propia historia como una canción rayada. Cuando no es el líder de izquierda que desea controlarlo todo sin admitir que se equivoca, es el banquero que quería salvarnos del infierno con Excel, o el heredero que juega al "líder moderno" mientras su país se prende fuego por los bordes. Cambian los nombres, no las tragedias.


(Yo escribo esto desde mi rincón, con más tristeza que rabia, porque sé que la rabia se gasta y la tristeza, en cambio, se queda).


Sé que quizás nadie lo lea. Sé que el algoritmo prefiere otra cosa: bailes, peleas, sarcasmos de 15 segundos. Pero aquí lo dejo. Como se deja una botella al mar. Por si alguien más, en algún rincón de esta tierra o de este Internet, también está sentado, preocupado, preguntándose si todavía vale la pena amar a este país sin que te rompa el alma en el intento.




10.5.25

𝗘𝗻 𝗱𝗲𝗳𝗲𝗻𝘀𝗮 𝗱𝗲 𝗹𝗼𝘀 𝘁𝗼𝗻𝗼𝘀 𝗴𝗿𝗶𝘀𝗲𝘀: 𝗰𝗲𝗹𝗲𝗯𝗿𝗮𝗻𝗱𝗼 𝗲𝗹 𝗽𝗿𝗼𝗴𝗿𝗲𝘀𝗼 𝗺𝗼𝗱𝗲𝗿𝗻𝗼

 Por: David ZeroXAxl


Un espectro no es un fantasma que te asusta en la noche ni una aparición etérea que te susurra secretos prohibidos. Es un rango electromagnético de energía, una franja de frecuencias dentro de un continuo más amplio. En psicología, y a veces en ciencias sociales, también se habla de espectros, aunque de una forma algo más ambigua e interpretativa. Así es como, desde la psicología, se habla del "espectro del autismo" y de la obsesión por dividirlo todo en categorías infinitas. Curiosamente, aunque la psicología y las ciencias exactas no se miran con demasiado cariño, eso no impide que la primera tome prestados conceptos de la segunda, los estire un poco y los use a su conveniencia.

El espectro del autismo surgió como una forma de describir la diversidad dentro de la condición, reemplazando la idea de un diagnóstico rígido con un modelo más flexible. Pero con el tiempo, el término se convirtió en una especie de contenedor para cualquier rasgo fuera de la norma, y de ahí pasó a ser una metáfora aplicable a casi cualquier fenómeno humano. De repente, todo era un espectro. Un espectro cognitivo, un espectro emocional, un espectro social. Y como la metáfora vendía bien, los colores se multiplicaron: del azul frío y clínico pasamos a una explosión arcoíris de identidad y pertenencia.

Así que un día me levanté y pensé: no es justo que solo los raros tengamos lindos colores y brillantes lucecitas. ¿No deberían los neurotípicos tener su propio espectro para ser representados? Después de todo, si los neurodivergentes tenemos el privilegio de un arcoíris conceptual, lo justo sería asignarles a ellos su propia franja dentro del espectro electromagnético.

Pensé en darles una parcela en el rango del ultravioleta, porque tiene ese aire exclusivo, inalcanzable a simple vista, casi místico. Pero la luz de tan alta frecuencia es cancerígena, y pobrecitos, no es algo con lo que deban lidiar. También consideré el infrarrojo, que es cálido y envolvente, pero tiene una vibra poco glamorosa, demasiado industrial. Al final, comprendí que los neurotípicos no están preparados para salirse de la luz visible.

Entonces, llegué a una revelación: el color definitivo no es azul, ni multicolor, ni ultravioleta. El color de la verdadera inclusión es el gris.

El gris no solo define la experiencia autista, sino la vida adulta de los autistas. No porque sea triste o apagado, sino porque es el tono que queda cuando rascas la pintura brillante de las campañas de concienciación. Detrás del "Día Mundial del Autismo" y de los discursos de aceptación, sigue habiendo desempleo, falta de apoyo y diagnósticos tardíos. Porque la realidad de los autistas adultos no cabe en eslóganes motivacionales ni en hashtags de redes sociales.

Pero no nos engañemos: el gris también define la vida adulta de los neurotípicos. No porque enfrenten las mismas barreras que los autistas, sino porque el sistema no es amable con nadie que no esté en la cúspide de la pirámide. Trabajos inestables, relaciones precarias, expectativas sociales inalcanzables. Para ellos, el gris no es una cuestión de identidad, sino la rutina que los consume sin que se den cuenta. El gris del "haz networking si quieres oportunidades", del "nadie quiere trabajar", del "el éxito es cuestión de actitud". El gris de la deuda universitaria, de los contratos temporales eternos, de la jubilación que se aleja cada vez más.

Es el color del avance político, donde las promesas de justicia y cambio quedan atrapadas en un limbo burocrático sin responsables. Es el color de los comunicados tibios, de los "estamos trabajando en ello", de los discursos que empiezan con "reconocemos la importancia de" y terminan sin comprometerse a nada.

Es el color del mercado laboral, donde "trabajo flexible" es solo un eufemismo para precariedad, y donde la estabilidad laboral es tan retro como los teléfonos con botones. Es el color de los contratos que nunca llegan a ser indefinidos, de los correos de "gracias por tu interés en nuestra empresa" y de los "podemos ofrecerte experiencia, pero no sueldo".

Es el color de la salud mental, porque la dicotomía entre "estar bien" y "estar mal" ya no aplica. Ahora flotamos en una niebla de ansiedad funcional, de agotamiento normalizado, de "ten cuidado con el burnout, pero por favor sigue rindiendo al 100%". Es el color de las listas de espera para terapia, del "¿has probado con mindfulness?" y del "no te quejes, hay gente peor".

Por eso, en esta era de ambigüedad institucional, de inestabilidad laboral y de agotamiento emocional, el gris se erige como el verdadero color de nuestro tiempo. No por su elegancia, sino porque es lo único que nos queda.

PD: El espectro gris puede no ser tan acogedor, pero es el único que abarca tanto a la neurodiversidad como a los neurotípicos. Un verdadero "espectro inclusivo", donde todos compartimos la misma incertidumbre, la misma fatiga y la misma falta de respuestas claras.

Porque al final, todos estamos jodidos, solo que unos un poco más que otros.

Al fin, un espectro que nos abriga a todos.




11.2.25

Cómo me ven los otros artistas.(fragmento de mi autobiografía)


 Es solo una parte de mi autobiografía luego de enterarme los rumores que hablan de mi sin conocer a ciertas personas:

 

La mayoría de los artistas ecuatorianos no triunfa, y no es solo por la falta de apoyo estatal, la escasez de oportunidades o la indiferencia del público. Es porque están demasiado ocupados intentando hundir a otros artistas. No importa si tienen talento o no, si su obra vale la pena o si están construyendo algo valioso. Lo que importa es no dejarlos sobresalir, no permitir que alguien más logre lo que ellos no han podido alcanzar o que siquiera los alcancen. Es un miedo disfrazado de crítica, una batalla absurda en la que nadie gana, pero muchos pierden.

 

Yo nunca me vi a mí mismo como un gran artista. No tenía esa arrogancia de creerme una figura trascendental en la literatura o el arte. Es más, durante mucho tiempo ni siquiera estaba seguro de que mis obras valieran la pena. Solo empecé a creer en ellas cuando la gente me lo dijo, lectores y colegas escritores me aseguraban que escribía bien, que mi estilo era descriptivo, atrapante, que lograba transmitir lo que otros solo intentaban. No fueron los premios, ni las críticas, ni los círculos literarios, bueno estos últimos ayudaron bastante, pero quienes me convencieron de mi talento fue el lector.

 

Con el tiempo, mis libros, mis cómics, mis historias empezaron a venderse. No de manera descomunal, no al punto de volverme una celebridad, pero sí lo suficiente como para vivir de ello. Y eso es más de lo que la mayoría puede decir en este país. No lo logré por estar destruyendo a otros, sino por enfocarme en mi obra, en construir algo propio, que resonara más allá del ego y de la competencia absurda.

 

Por supuesto, esto no me ha librado de ser el blanco de ataques...

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