12.6.11

Un intento por convertir una de las historias de mi amiga escritora, Solange Rodriguez en un episodio radial, si lo lee ojala le guste:


CUENTO:             CALIPSO
Autora:                                Solange Rodríguez

CONTROL:          MUSICA DE GUITARRA, ESOTERICA SONIDO DE LAS OLAS DE UN MAR                             EMBRAVECIDO. 

POSEIDON:        Cuídate del hombre que está haciendo estragos en el predio de los Dioses mi                              pequeña Calipso.

NARRADOR:      De todos los animales moribundos que le trajo el mar de Ogigia, Ulises fue el más                              peligroso
.
CONTROL:          CANTO DE GAVIOTAS, OLAS DEL MAR Y UN HOMBRE TOSIENDO        
                             EN       PRIMER  PLANO. 

NARRADOR:      Calipso intento seguir el consejo de Poseidón pero para ella los humanos le                             parecían tan llamativamente frágiles por aquella costumbre que tenia de morirse                             que ese bulto amoratado en la arena le lleno de curiosidad más que de prudencia.

CALIPSO:             Tía Circe, ¿Qué hago con ese humano en mi playa?

CIRCE:                  Sácale el corazón y tráemelo.

NARRADOR:      Calipso inexperta en asuntos sagrados, pasó contemplándolo toda la noche antes                        de decidirse a darle el profundo beso de la vida.

ULISES:                Hola guapa, debo estar en el paraíso porque veo a una belleza atendiéndome,                             ¿sabes? Soy héroe de una guerra y a los héroes se les premia así que dame algo de                             dulce mi vida. No tienes idea que es el peso de estar exiliado siendo tan listo como                          lo soy es casi una maldición.

NARRADOR:      Calipso, aturdida por su locuacidad lo condujo hasta el bosquecillo de cedros                             donde los búhos blancos dormitaban y le enseño sus limitadas posesiones:                             la cabaña, el prado de lirios, el pozo de agua dulce y el rebaño de ovejas.

C ALIPSO:            Deberías quedarte para descansar y luego seguir tu viaje.

ULISES:                Claro que me quedare mi amor pero necesitare más que una cama, necesitare con                               quien compartirla.

NARRADOR:      Fueron cinco años en el que Ulises uso a Calipso como su amante y su sirvienta                             espantando a todos los búhos, devorando a las ovejas, pisoteando los lirios,                             acabando con el agua del pozo y ocupando la totalidad de la cabaña.

ULISES:                Oye Calipso, ven acá y hazme un hechizo para ver si mi mujer me es fiel aun.

CALIPSO:             Soy una ninfa, no una bruja, pero no necesito ser hechicera para saber la respuesta                               a tu duda y es que, ha pasado demasiado tiempo.

CONTROL:          SONIDO DE GOLPE SECO A UN ROSTRO, GEMIDO DE  MUJER,  
                              GOLPES,     CAMINAR  PESADO Y AZOTE DE PUERTA.

NARRADOR:      Después de eso Calipso no volvió a hablar con aquel humano.

ULISES:                Rayos mujer ahora que ni siquiera me hablar este lugar es muy aburrido,                              demasiado aburrido.

NARRADOR:      Un día Ulises descubrió una balsa  recién construida, velas y provisiones para                              varios días.

ULISES:                                Esto es una señal de buena fortuna.

CALIPSO:             (con lagrimas de alegría)Ulises, en los pasado días tuve un sueño  donde Hermes                                me exigía que te dejara.

NARRADOR:      Había caído en la trampa.

CONTROL:          SONIDO DE MAR EMBRAVECIDO, VOZ DE HOMBRE GRITANDO,       
                             OLAS GOLPEANDO BOTE.

NARRADOR:      Luego de que el mar hizo su parte con el cuerpo, solo por si acaso Calipso envió                             dos gaviotas negras hacia el país de los feacios y de Ítaca. Desde entonces ella                             permanece atenta por temor de verlo venir de nuevo, por si acaso de vez en                            cuando envía malos vientos y manda a hundir embarcaciones. Y es que los Dioses                            no tienen a quien orar cuando han sido lastimados por los hombres.


9.6.11

Precuela: El Septimo Vertice (Archivo 3)

Los llevaron a ellos y a los otros veinte  médicos y laboratoristas que les servirían de asistentes y colaboradores; lejos de los laboratorios principales, bajo tierra a unos sótanos oscuros y extraños que parecían haber estado ahí desde siempre.
Les sustrajeron las anotaciones, los programas y las fórmulas. Todo por lo que habían trabajado en la creación de nuevas drogas y mecanismos médicos y, descaradamente, les entregaron diseños, planos y fórmulas de armas, bombas y demás mecanismos de muerte y destrucción que debían desarrollar so pena de desaparecer a sus familias.
El Dr. Brennan tenía hijos pequeños, y sin embargo fue el primero negarse y tratar de hacer frente a la situación, convencido de que eran solamente charlatanerías para obligarlos a obedecer;  pero fue en vano.
Al ver el pobre intento de negativa, el Dr. Gilliam sacó de su bata blanca un revolver y, sin inmutarse siquiera, reventó la primera cabeza que tuvo cerca, sembrando el pánico entre los demás médicos y expertos; dejando en claro que no estaba jugando.
O trabajaban o trabajaban. No había de otra.
Su laboratorio estaba muy bien abastecido no necesitaban nada del exterior, excepto quizás alimentos. Asignaron a una persona a que dos veces al día les llevaba alimentos a todos.
Esta persona era igual al resto de los extraños que poblaban el edificio, pero a la vez era distinto. Era él quien informaba de todo lo que sucedía sobre sus cabezas y en el exterior. Así supieron cuando las alianzas entre países se rompían abruptamente.
El desmembramiento de ONU, la abolición de la OEA, y por último, la caída del Vaticano fueron las pruebas que necesitaban para darse cuenta que el fin había comenzado… y lo habían creado ellos.
Seres de poca fe, como casi todos los científicos, de pronto empezaron a hablar entre ellos sobre las señales del fin, las profecías bíblicas y demás argumentos teológicos que hicieron a más de uno caer postrado de rodillas clamando el nombre de Dios.
El pánico se apoderaba rápidamente de ellos, a medida que los estremecimientos de tierra y  los ruidos se hacían más frecuentes y las noticias del exterior llegaban a ellos por su extraño informante; más en cuenta iban cayendo de que cabía la posibilidad de que pronto, quizás ellos serían los únicos humanos con vida sobre la faz de la Tierra.
Un día preguntaron a su guardia e informante sobre las intenciones de Excelión al hacer lo que estaban haciendo y la respuesta los dejó, quizás con más preguntas aun.
¿No lo ven?” preguntó el joven “Ella quiere destruir su mundo.
¿A qué se refería con “nuestro mundo”? ¿Acaso no pertenecemos todos al mismo? Y ¿Quién era “ella”? El joven no dio más respuestas pues, parecía tan atemorizado, o más, de lo que estaban ellos.


2.6.11

Inseguridad a la ecuatoriana



Cuando se anuncio la presencia de fuerzas especiales patrullando las calles de Guayaquil algunos pusieron el grito en el cielo creyendo que habría un exceso de fuerza, otros, la mayoría de los ciudadanos aplaudieron esta medida. Casi dos semanas después de este hecho la ciudadania y este reportero ve poco avance en corregir la ola de criminalidad que acosa la ciudad portuaria.
Mucha de la culpa la tienen es verdad, los jueces y fiscales en cuyo ser esta arraigado el abuso de poder y la política pero también el policía común quien ha pesar de saber donde y a que hora los criminales acechan van por otros lugares.
Pero no son los únicos; el alcalde Jaime Nebot Saadi quien ha hecho mucho bien por la ciudad también ha hecho mucho daño al entregar obras y muchas veces no mantenerles como el puente que divide la ciudadela universitaria con urdesa en donde un bello poema de Gabriela Mistral esta casi inentendible pues se han caído o robado sus letras o el parque lineal donde la falta de luminarias y de guardias hizo que ha este reportero lo asaltaran entre cuatro mal encarados sujetos (uno de los cuales un conocido Latin King que vive en la ferroviaria) y que se salvo por su cabeza dura, suerte y perseverancia.

La inseguridad es un tema importante que no hay que tomarse a la ligera, muchos de los P.A.I. de vigilancia como el de urdesa o de la cdla. La Ferroviaria estan abandonados y se han vuelto refugio de pandilleros y ladrones yo como persona comun conozco muchos lugares donde los ladrones y criminales pernoctan o acechan así que me es dificil creer que los policías con toda su logística se les haga difícil ubicar.

Las pandillas(Latin kings y Ñetas en su mayoria) es un mal creciente entre la criminalidad y la intención de una señora con lo de Ser Paz poco a ayudado por lo que insto al Sr. Presidente que si nombro como terrorista a un universitario que deseaba hacer demagogia política lo haga mucho mas rápido contra estas sectas criminales que aunque dicen prohibir el robo y el consumo de drogas se hacen de la vista gorda cuando los miembros de sus filas asaltan, trafican y violan.

Mas luminarias en buen estado, manutención de las obras del alcalde Nebot por el mismo alcalde y mas policías en los lugares donde en verdad se los necesita es una petición que no lo hago solo yo sino toda la ciudadania o sino los casos de violencia contra los ladrones solo irán en alza hasta el punto en que la anarquía y el dinero gobiernen nuestras calles, si es que no lo han hecho ya.


Photo copyright belongs to: kyubikoyo

11.5.11

Daguerrotipo de la amistad



Ramas traidoras abrazan mi cuerpo,
Amantes deseosos de carne roen mis restos,
Lloro petróleo que mata la vida,
Me planto en la tierra olvidando al amor,
Inmóvil espero a los espectros que surjan a susurrarme sus cuentos,
Mientras mis bolsillos son saqueados por pequeños ladrones
Y las mentiras,
Que antes las confundía con verdades escupen ante mi rostro
Y yo solo atino a reír,
Todo me afecta,
Cualquier cosa pienso que es para mí,
La lluvia,
El sol,
La risa,
La traición,
El desprecio,
La vida,
La muerte,
Me afecta
Y me duele…


3.5.11

Corazón coraza

Para quienes no supieron cuidar mi corazon hasta que lo marchitaron:

Autor: Mario Benedetti


Porque te tengo y no
porque te pienso
porque la noche está de ojos abiertos
porque la noche pasa y digo amor
porque has venido a recoger tu imagen
y eres mejor que todas tus imágenes
porque eres linda desde el pie hasta el alma
porque eres buena desde el alma a mí
porque te escondes dulce en el orgullo
pequeña y dulce
corazón coraza

porque eres mía
porque no eres mía
porque te miro y muero
y peor que muero
si no te miro amor
si no te miro

porque tú siempre existes dondequiera
pero existes mejor donde te quiero
porque tu boca es sangre
y tienes frío
tengo que amarte amor
tengo que amarte
aunque esta herida duela como dos
aunque te busque y no te encuentre
y aunque la noche pase y yo te tenga
y no.

17.4.11

Precuela: El Septimo Vertice (Archivo 2)

Desde el principio ellos y aproximadamente veinte compañeros de apoyo que llegaron de diversos países, encontraron dentro del gran edificio un ambiente de aprehensión. Su contrato decía que ellos vivirían dentro de las cómodas instalaciones del edificio de la farmacéutica, y de hecho así fue pero, aparentemente solo una pequeña fracción de lo que debía ser una larga nómina de empleados asistía por las mañanas a trabajar.
El resto, personas aparentemente alegres pero de mirar frío y lascivo; se presentaban casi siempre, muy entrada la tarde. Ocupaban sus puestos de trabajo, prácticamente reemplazando a los que llegaban por la mañana.
Claro, no era raro que, en una empresa que funcionaba las veinticuatro horas del día, hubiera empleados de segunda y hasta triple jornada. Lo raro en sí,  era el hecho de que eran muchos más de noche que de día, se conocían todos entre sí ; todos tenían extrañas maneras de hablar y expresarse y movimientos pausados y elegantes a la vez que rápidos, era como si estuvieran rodeados de seres inexistentes pero palpables. Después del atardecer, el edificio se llenaba en su totalidad, pero irónicamente adquiría el ambiente de una casa embrujada.
 Lo peor eran las miradas. La Dra. Rossenbaum fue la primera en notarlas. Cada  vez que salía de los laboratorios por cualquier motivo, todas las voces a su alrededor se acallaban y todos, absolutamente todos la miraban fijamente. Podía sentir esas frías miradas recorriendo cada parte de su cuerpo y, a pesar de llevar una larga bata blanca sobre sus ropas, no podía evitar la sensación de exposición. Se sentía desnuda frente a todos ellos.
Cada vez que volteaba, cada rostro que encontraba tenía sus ojos clavados en ella, mirándola con una media sonrisa dibujada en los labios.
Sabía que era bonita, pero esto era demasiado; se sentía casi como debía sentirse la gacela frente al león; la lascivia en sus actitudes podía casi tocarse, era exagerada. Más que lascivia, Cira Rossenbaum hubiera dicho que era apetito.
Pero la verdad es que a los pocos meses de haber llegado, casi se convirtieron en prisioneros de la farmacéutica, y de un extraño sujeto que solo se hacía llamar Dr. Gilliam y  bajo órdenes estrictas y maltrato verbal los obligaba a trabajar día y noche desarrollando fórmulas y engrandeciendo su ciencia, solo con oscuros propósitos.
El Dr. Brennan fue el primero en darse cuenta que ellos, que habían desarrollado su ciencia para el bien de la humanidad, ahora lo hacían para beneficio personal de los misteriosos propietarios de la farmacéutica.
¿Qué hace un físico quántico y técnico atómico en una compañía que hace medicinas? Se atrevió a preguntarlo una sola vez, y ahí empezó su calvario y el de sus compañeras.


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